Pablo Rodríguez valora el #KDTINF2019 femenino cadete de la selección cántabra

Pablo Rodríguez | Entrenador de la Selección Cadete Femenina de Cantabria

Nos presentábamos en Huelva con un calendario a priori muy bueno para nuestros intereses, puesto que nos enfrentábamos a Canarias el primer día, a La Rioja y Ceuta el segundo y cerrábamos el grupo contra Melilla en el tercer día de campeonato.

En nuestra cabeza estaba marcado en rojo el partido contra la Rioja, puesto que si se daban los resultados lógicos iba a ser el partido clave para poder cumplirse nuestro objetivo: estar en el partido para el ascenso a especial.

Llegábamos además con muy buenas sensaciones, tras un gran torneo de selecciones donde habíamos conseguido las tres victorias con un buen juego.
En nuestro primer partido, contra Canarias, sabiendo en todo momento que se trata de una comunidad con muchísima tradición y casi siempre con muy buenas generaciones, lo planteamos como mucha intención, sin absolutamente nada que perder y con la dificultad de jugarlo sin mostrar nada que pudiera dar pistas a nuestro próximo rival. Fue un partido de dos partes bien diferenciadas, una primera donde estuvimos en todo momento en el partido (al descanso sólo 6 abajo) y otra en la que no supimos cómo agarrarnos al partido ni cómo parar el juego de Canarias, que ganó por 43-69. 
Al final se nos hizo muy largo ante la larga rotación de su banquillo y guardamos fuerzas para el día siguiente. No nos fuimos con las sensaciones con las que queríamos pero teníamos claro que el juego que habíamos desarrollado en la primera parte era el camino para afrontar el partido contra la Rioja y que debíamos ser fieles a la idea de juego que habíamos planteado: defensa fuerte y agresiva, control de rebote y verticalidad en ataque desde la recuperación de balón.

En el segundo día, por la mañana el todo o nada contra la Rioja. Ambas selecciones teníamos claro que Canarias por potencial y por físico casi seguro optaría a ser el primero de grupo. Así que era el partido clave para el segundo puesto del grupo. En el torneo una semana antes habíamos ganado por tres puntos de diferencia, así que iba a ser un partido duro.

Y otra vez nos salió un partido de dos partes diferenciadas. A pesar de empezar el partido con diferencia a favor en el marcador rápidamente entramos en un colapso monumental en el ataque y despistes defensivos que daban a las riojanas canastas muy fáciles. Al descanso un pobre 27-17 para las rivales. Y en la segunda parte volvimos a competir cómo sabemos, a partir de recuperar el orden defensivo (más defensa zonales) y a través del acierto en el tiro exterior fuimos remontando el partido, haciendo que la Rioja solo anotase quince puntos en la segunda parte. 
Resultado final 42-49.
Por la tarde llegaba Ceuta con la intención de volver a repartir minutos, buscando que todas las jugadoras fuesen partícipes. A pesar de no empezar el partido con el ritmo adecuado y con bastante falta de tensión requerida para estos partidos, ganamos el partido con solvencia por 74-25.
Al día siguiente, después de la jornada de doble partido, nos enfrentamos a Melilla, con la obligación de ganar para pasar al cruce por el ascenso. Y para nada iba a ser fácil, como así se demostró. Defensa muy cerrada de Melilla, lo que unido a un porcentaje malo en nuestro tiro exterior fueron las claves para no romper  hasta el final del partido (37-52). Para poner en situación el nivel de Melilla, decir que terminó el campeonato perdiendo sólo de tres puntos con un triple en el último segundo ante Canarias.

Así que creo que lo mejor de la fase de grupos fueron los resultados que nos metían en el cruce (para poder pelear por el ascenso, nuestro objetivo). Obviamente nos hubiera gustado desarrollar un mejor juego o más vistoso, pero en estos partidos cualquier despiste, los nervios o afrontar un partido sin la tensión mínima te pueden condenar.

En el partido por el ascenso, contra Galicia, nos enfrentábamos ante una generación de gran nivel, físicamente muy fuerte y alta, con un ritmo de juego rapidísimo, presión durante todo el partido y una rotación de doce jugadoras de buen nivel. En su grupo había ganado a Murcia, Extremadura y Castilla y la Mancha por casi cincuenta puntos de diferencia.

Sabiendo de la dificultad salimos al campo con la motivación propia de un partido de estas características, sin absolutamente nada que perder y creyéndonos que no éramos en ningún momento inferiores a esta selección gallega. Apostamos con nuestra idea de partido a poco puntos, con cambios constante en defensa e intentar buscar canastas sencillas en ataque, puesto que durante todo el campeonato hemos arrastrado un porcentaje bajo en el tiro fuera de la zona. 
Conseguimos plantar cara en el primer cuarto pero en el segundo nos meten un parcial que nos hace llegar al descanso 16 abajo (15-31). En el tercer partido salimos con ganas de engancharnos al partido, pero rápidamente Galicia nos deja claro que no va a permitir sorpresa y cierra el cuarto imponiendo su ritmo (27-54). El último período, con las líneas muy arriba y presionando a la desesperada, nos hace meter un 10-0 de parcial que deja el marcador 37-54 por 6 minutos por jugarse. 
Pero la fatalidad se dio en forma de lesiones graves en dos jugadoras importantes para nosotros, primero en la defensa después del parcial a favor y luego en el siguiente ataque. Cerramos el partido dignamente ganando el último período, pero insuficiente para que Galicia terminara ganando por 44-70.
¿Cómo ha sido el torneo de Cantabria?

En líneas generales creo que bueno. Las cuatro selecciones hemos tenido posibilidades de estar el próximo año en categoría especial, aunque al final solo lo lograra la infantil femenino. Obviamente los rivales también cuentan y en algunos casos, como nos pasó a la cadete femenina, que caigan a preferente Galicia y Canarias para solo dos plazas de ascenso añade mucha dificultad para conseguir tu objetivo.

¿Qué supone para el baloncesto base el contar con un torneo de estas características?

Llevo muchos años acudiendo a los campeonatos de España, tanto de delegado, como de segundo y de primero. Obviamente para nosotros resulta importante los resultados, para demostrar nuestra valía, para cumplir objetivos, por muchos domingos de trabajo extra y de meses de planificación….pero no debemos olvidarnos de quiénes son el elemento fundamental en este juego: los niños y niñas. 

Y siempre he vuelto de los campeonatos viendo sus caras de felicidad. Para ellos es una experiencia magnífica, que nunca olvidarán. Así que por esto mismo creo que son importantísimos estos campeonatos y que hay que valorarlos, tan solo sea por la ilusión de los niños. Creo que hacen mucho bien en su formación.

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